lunes, 13 de agosto de 2007

Huelgas sin unión

Lima, lunes 13 de agosto del 2007.- ‘No estoy detrás de huelga policial’, versaba un titular de la página de política en el diario, haciendo alusión Ollanta Humala, a quién sindicaban como el autor intelectual de este paro de las fuerzas del orden. “Eso es mentira”, aseveró el taxista, citando como fuente informaciones periodísticas que había escuchado en la radio. Los verdaderos autores de la huelga son los miembros del sindicato de la policía, según explicó, motivados por el deseo de plantear sus reclamos ante el Gobierno.

Con la misma seguridad de sus afirmaciones anteriores también predijo que el día de mañana la huelga no será un asunto de importancia, acotando que ninguna huelga en el Perú tiene éxito debido a la disparidad de intereses de los reclamantes. “No hay unión entre los huelguistas, cada uno tiene sus intereses propios, por eso nunca tienen éxito las huelgas en el Perú”.

Después de bajar del taxi recordé un post del mes pasado (Los huelguistas siempre ganan) en el que el taxista opinaba todo lo contrario. Opiniones totalmente enfrentadas. Al parecer en huelgas y colores tampoco han escrito los señores.

Tal vez sea discutible si el balance final de una huelga puede considerarse un éxito para quienes la protagonizan, pero sé que algunos de estos incidentes por lo menos han tenido tienen éxito en paralizar parte de la ciudad y ocasionar tremendos embotellamientos, malos ratos y caminatas obligadas a quienes osan cruzase en su camino (ver post “No bajo en la esquina”)

miércoles, 8 de agosto de 2007

Ningún chofer votaría por Castañeda

Lima, miércoles 08 de agosto del 2007.- Como venía relatando en el post anterior, en el trayecto de hoy de pronto el taxi pasó frente a un vehículo detenido por un policía lo cual fue óbice para que con indignación el conductor dijera que toda la plata recaudada por las papeletas de infracciones de tránsito “va para Castañeda”. El alcalde de Lima resultó acusado por este conductor de no dar explicaciones de a dónde va el dinero que el SAT cobra por las papeletas. “Ese desgraciado nos para exprimiendo”, exclamó refiriéndose a nuestro alcalde, agregando que continuamente las autoridades de tránsito emiten nuevas disposiciones que modifican las reglas vigentes.

“Uno va manejando tranquilo y de pronto lo detiene un policía por alguna maniobra que es normal –relató el conductor–. Cuando uno le dice (al policía) que no ha cometido ninguna infracción, responde: ¿No ha leído El Peruano (diario oficial donde se publican las leyes) de la semana pasada?”

La indignación del relato le dio cuerda para seguir con más comentarios al respecto. “Es por eso es que ese desgraciado (se refería al mismo de líneas arriba) no postula a la presidencia. Ya sabe que ningún chofer va a votar por él y la mitad de Lima es chofer”.

El zarpazo final lo dio diciendo que además gracias a las coimas que está sacando por las obras de la “estación central” (para ómnibuses, que se construye en el Paseo de los Héroes Navales) y la remodelación de la vía expresa de Paseo de la República, el burgomaestre limeño no necesita de la presidencia, pues así “se la lleva más fácil”.

Los ojos no engañan


Lima, miércoles 08 de agosto del 2007.- La tertulia motorizada del día de hoy tuvo un carácter misceláneo sobre los diversos titulares de la mañana. Sin embargo, una noticia propició mayores comentarios por parte del taxista. “Choque de buses en Panamericana Sur deja 17 muertos y 65 heridos”. La opinión de este conductor que bordearía los 50 años, es que muchos empresarios transportistas, buscando ahorrar costos, contratan a un solo chofer para tramos donde deberían turnarse el volante entre dos personas para descansar adecuadamente. Cuando una larga jornada recae en un solo conductor, el cansancio puede terminar venciéndolo, ocasionando fatales accidentes, indicó el taxista, explicando además otra grave situación.

“Un montón de choferes de viajes interprovinciales se coquean –afirmó– para mantenerse despiertos durante el viaje”. Sin embargo, la parte peligrosa de esta práctica radica en que excedido cierto número de horas, el cansancio se impone, sin importar los gramos que se inhalen, según precisó el conductor del taxi, añadiendo que bajo circunstancias normales, cualquier pequeño ruido o movimiento despierta al chofer si es que se ha quedado dormido. Pero si está bajo los efectos de estupefacientes y con un cansancio extremo oculto, esos mismos murmullos o sobresaltos no podrán sacarlo de su sueño.

Por eso antes de subir a un ómnibus, hay que mirar a los ojos al chofer. “Los ojos no engañan. Si están rojos…Muchas gracias, cambié de opinión, no voy a viajar”, es mejor decir y bajarse del vehículo, detalló el taxista.

En cuanto a otros titulares, sobre la noticia “CGTP quiere frustar TLC”, comentó que para desgracia de los revoltosos, la ciudadanía ya sabe desde hace tiempo que todas las marchas de protesta ocultan intenciones políticas y que la gente común no cree que se deban a reclamos justos de los trabajadores. El chofer recordó que la reciente marcha del Sutep acabó en un rotundo fracaso, pues el ciudadano común estaba de acuerdo en que los maestros se sometieran a evaluaciones. El pedido incoherente de los profesores radicales de no realizar tal evaluación hizo que perdieran la posibilidad de plantear otros reclamos que tal sí sean justos. “Peor aún –señaló- se terminaron de fregar porque Humala se sumó a su protesta”.
En nuestra marcha vehicular, súbitamente presenciamos un acontecimiento que paso a describir en el siguiente post.

martes, 7 de agosto de 2007

Esta cumbia no es para natachas


Lima, martes 07 de agosto del 2007.- Como anoto en el post anterior, la extensión del relato del taxista de hoy y la diversidad de la temática, hacen que coloque una segunda entrega sobre este mismo viaje. Esta segunda parte de la historia incluye detalles de un tema sobre el cual no conozco mucho, así que disculpen si no menciono con precisión algunos nombres o detalles de la movida cumbiambera de la capital.

El afán jueguero hizo subir a una pareja hace poco más de una semana al mismo vehículo en el que yo me transporté el día de hoy. Iniciaron su viaje en Chorrillos con destino al cono norte, hacia el “Complejo de la Panamericana Norte”, a un concierto popular con ocasión de las fiestas patrias.

La carrera fue de S/.15, según recuerda él mismo taxista y en el trayecto la preocupación monetaria del atribulado galán saltó en la conversación. La entrada al concierto era de S/.30 por persona (S/.60 por la feliz parejita) y una vez dentro, con la “paisanada” reunida, su aporte personal sería de un par de cajas de cerveza según calculaba Romeo y según hace memoria nuestro conductor. Pero, precisó el taxista, no se trata de cajas con las convencionales botellas de 620 ml. de espumante cerveza, sino de pequeñas y redondeadas botellas de tamaño personal con capacidad para solo casi un vaso. “Desconozco mayormente”, esta esférica presentación, tipo concierto, pues tampoco se trata de la clásica botella pequeña de 320 ml.

Aquel día festivo, en el multitudinario concierto, cada botella costaría S/.6 y la caja S/.120 (al parecer con 24 botellas del dorado líquido). Tras hacer cálculos, el taxista determinó con precisión que aquel galán chichero gastaría S/.330 (incluidos taxis, entradas y cerveza para la paisanada), cifra que dijo se elevaría a algo más de S/.400 soles con el telo de rigor incluido.

¡Cuatrocientos soles en una salida! Exclamó escandalizado. Yo puedo estirar ciento cincuenta soles hasta el cebiche del siguiente día –precisó. “Esas fiestas chicheras son para gente de otro ‘level’, uno piensa que se va a encontrar con las natachitas, pero no es así”, explicó con conocimiento de causa, pues pasó a relatar su propia experiencia en las lides de la cumbia.
“Si vas a un concierto de Pedro Suárez solo tienes que pagar la entrada, pero acá además debes poner el consumo”, me ilustró.

Con motivo de la fiesta de San Juan, un familiar lo invitó al Tangarana en Los Olivos (local que también “desconozco mayormente”). Estacionados en la entrada relucían brillantes varios autos del año incluyendo voluptuosas 4 x 4. Una vez dentro su familiar empezó a señalarle a algunas damitas a quienes no debía insinuarse ni siquiera con el rabillo del ojo. “¿Ves a esa flaca?” Le decía su ‘causa’. “Ni la mires, es mujer de un narco. ¿Ves a esa otra? Tampoco la mires, si no quieres problemas”. “Ahí va gente de peso –continuó mi narrador–. No solo narcos, sino madereros, comerciantes…”

Todo ese público potentado de los conos, como lo describió el taxista, mueve harto billete, chochera –me decía. Ese billete puede verse estacionado en flamantes camiones de 150 mil o 240 mil dólares pertenecientes a los grupos musicales, según daba fe el conductor, pues los había visto parqueados en cada una de las fiestas chicheras a las que había transportado felices parejitas, incluyendo lugares como el Guadalupano (otra vez, “desconozco mayormente”).
Con aire reflexivo anotó que todo el dinero solo se lo llevan los dueños del grupo. Por ejemplo, Dina Paúcar tiene una jataso en La Molina y carro del año, pero sus músicos viven en la punta del cerro y no tienen ni para el taxi. Carcajada al comentario.

Una vez tuvo como pasajero a un músico del grupo Camagüey, quien le confesó que le pagaban treinta soles por hora de presentación. “¿Y los ensayos?”,Inquirí. “No. Esos no cuentan ‘pe’”. Carcajadas nuevamente. Según reveló el músico, para su fortuna, tienen dos o tres presentaciones diarias, de martes a domingo y solo descansan los lunes. Pueden ustedes sacar su cuenta, considerando que cada concierto no dura más de dos horas, cual puede ser el ingreso de un artista como este, según la versión de nuestro transportista que después de todo sí resultó ser extrovertido y desenfadado.

Desde las preocupaciones jueguero-financieras de un galán de concierto chicha hasta la remuneración de un músico cumbiambero, pasando por los camiones y autos del año de los aclamados cantantes del pueblo, esta carrera me ilustró sobre las cifras que puede mover el acaudalado mundo de la música popular.

Deyvis Orosco es un figureti


Lima, martes 07 de agosto del 2007.- Aveces la apariencia de una persona puede causar una primera impresión clara, pero otras veces esta puede ser difusa. El aire de treintañero extrovertido y hasta cierto punto desenfadado del taxista del día de hoy me mantuvo intrigado durante la mitad del viaje, pues su conducta parca desentonaba con la figura descrita. De su boca apenas salían acotaciones monosilábicas mientras yo comentaba algunas noticias de las páginas interiores del diario: “Mulder se fue de boca con aumento de la RMV (Remuneración mínima vital)”, “El precio del pan se irá por las nubes”. Quedó claro que estos no eran sus temas de conversación, hasta que llegué a la noticia de la primera plana: “El nuevo Néctar – Grupo ahora liderado por el hijo de Johnny Orosco vuelve el domingo”.

A partir de ese momento, casi a la mitad del trayecto, el taxista tuvo tanto que contarme que será mejor dividir esta “carrera” en dos posts. Aquí va la primera parte.

Contrastando con el mar de fans del grupo Néctar que ven en el hijo del fallecido líder a su sucesor, nuestro transportista tenía opiniones poco favorables sobre el joven cantante que hoy acapara titulares.

“Deyvis Orosco es un figureti” aseveró rotundamente el chofer y pasó a sustentar su postura, comenzando por recordar que el día del funeral de su padre, el muchacho parecía haberse vestido “para ir a recibir el Grammy” y no para una luctuosa ocasión. También hizo memoria de las imágenes emitidas por televisión durante la cobertura del homenaje al fenecido grupo intérprete de “El arbolito”, donde el jóven Orosco dio una triunfal vueta olímpica en el estadio en el que se celebraba el tributo. “Él se alucinaba Gian Marco o Santana. Piensa que los fans lo aclaman a él y no a su padre y su grupo”, sentenció indignado el taxista.

El conductor tenía aún más comentarios sobre este cantante de cabello bicolor, catalogado por algunos titulares como el metrosexual de la chicha. “El hombre se presentaba como héroe –continuó con su explicación el profesional del volante–. Anunciaba a todo el mundo que él iba a traer los restos de su padre y de los músicos” (fallecidos en la tragedia de Argentina). Agregó que ese trámite lo podría haber hecho cualquiera, pues de todos modos los restos tendrían que repatriarse; así que de héroe… ¡Nada!

Con la misma indignación contrastó también la conducta exhibida por el muchacho con la de su madre, esposa del cantante, a quien en todo momento se le apreció en las noticias con el rostro acongojado y nunca dio declaraciones a la prensa. “Si mi padre muere, no pensaría ni siquiera en cambiarme de ropa y menos en conversar con la prensa”, acotó el taxista.

lunes, 6 de agosto de 2007

El que se pica, pierde


Lima, lunes 06 de agosto del 2007.- “400 mil carros de la muerte” anunciaba la primera plana de un diario el lunes 06 mientras las letras más pequeñas detallaban que esa era la cifra de vehículos sin SOAT (seguro obligatorio de accidentes de tránsito). “Si pues –asentaba sabiamente– el conductor de cabello entrecano y hablar pausado –muchos carros andan sin SOAT. ¡Cómo vas a andar sin SOAT, aunque tengas un carro particular! Te descuidas un momento y puedes chocar. Y si eres taxi y sale herido el pasajero ¡peor!”.
Enseguida me relató que una semana antes dejó su vehículo en el taller y ese día se convirtió en ser pasajero de otro taxi para regresar a casa. El destino o la provocación de no exhibir la calcomanía respectiva en el parabrisas hizo que un policía detuviera el taxi en el que viajaba como pasajero este taxista del vehículo en reparación.
Cuando el guardián del orden le pidió al conductor que le mostrara sus papeles del SOAT, el chofer le indicó que lo había olvidado en casa.
“Cómo te vas a olvidar en casa el SOAT, si es parte de tu trabajo. Ese no tenía SOAT”, sentenció mi entrecano locutor. Continuó su relato diciendo que el chofer de esa carrera inició una acalorada conversación con el policía en la que lo tildó de abusivo por pedirle los papeles y no comprender que “se le habían olvidado en casa”. Como resultado el carro fue llevado al depósito.
“Si te pones bravo o te picas, pierdes”, me dijo en plan de venerable anciano dándole consejos a su novel aprendiz. “Lo mejor es –continuó– aceptar tu error con humildad y decirle al policía que se te olvidó en casa o que el chofer del otro turno del taxi no lo dejó en su sitio”. Según el conductor con esta fórmula se tiene mejores opciones de lograr la indulgencia del custodio.
Recordó que en una ocasión un pasajero se bajó repentinamente en medio de la pista aprovechando el estancamiento de los vehículos por el tráfico. Tal situación, merecedora de una papeleta, fue advertida por un policía quien de inmediato lo detuvo. Con un discurso calmo le indicó al efectivo policial que no había sido su intención que ocurriera el incidente. Que lamentablemente el pasajero bajó abruptamente y quiérase o no la falta estaba hecha y que comprendía que era merecedor de una sanción de ley.
La sanción solo fue una amonestación para que intentara que no volviera a ocurrir una imprudencia similar en su vehículo.

jueves, 2 de agosto de 2007

El sueldo mínimo será de S/.575 (o algo así)

Lima, jueves 02 julio del 2007.- En el post de hace dos días toque el asunto del proyecto de incremento del sueldo mínimo; desde entonces por más que intento llevar la tertulia con los taxistas hacia otros terrenos, aquel parece ser un tema inevitable de conversación.
El día de ayer el taxista que me transportó sacó cálculos y dijo que percibe un ingreso de unos S/.1.400 mensuales líquidos (aseguró obtener hasta S/.450 en fines de semana especiales). Estas cifras lo alientan a seguir frente al timón y no pensar en un trabajo de ocho (10 o 12 en la práctica) horas diarias para recibir su RMV, siglas que han saltado a los titulares en estos días: remuneración mínima vital.
Pero sobre los menesteres de padre, que al taxista del post anterior lo mantienen como “cliente frecuente” del Hospital del Niño, es decir, el cuidado de la salud de sus hijos, el conductor de ayer relató tener el asunto resuelto. Cuando aun tenía un trabajo en planilla que no superaba los S/.700 decidió dedicarse de lleno a la motorizada “carrera” de hacer “carreras” y le comentó con preocupación tal decisión al médico que solía atender a sus hijos en un establecimiento afiliado a Essalud en el distrito de Independencia.
El galeno, lo animó a seguir firme en su decisión y le indicó que no se preocupara, pues lo seguiría atendiendo en forma particular, pagando solo S/.10 por consulta, en lugar de los S/.15 que cobra habitualmente. Así lo viene haciendo hasta el día de hoy, según relató este chofer sobre su médico familiar, de quien además comentó que está transformando su consultorio en un policlínico.
El taxista día de hoy, era algo mayor que el del día de ayer; calculo que superaba las cinco décadas y tenía urgencia por hablar sobre la ya famosa RMV. Deduzco que el motivo era darme a conocer que tenía información privilegiada entre manos, provista por un infidente pasajero, empleado del Ministerio de Trabajo. De inmediato pasó a detallarme la información clasificada, ahora desclasificada y proporcionada como yapa a la breve carrera de taxi. De acuerdo a su fuente, la bulla levantada en torno al sueldo mínimo ha sido cuidadosamente preparada. Con expresión severa de estratega político, me reveló que antes del anuncio presidencial el Gobierno ya había llegado a un acuerdo con el sector empresarial para fijar el sueldo mínimo en S/.575, o una cifra parecida, que no recordaba. ¡Cómo podía este taxista transmisor de infidencias de trascendencia nacional haber olvidado el número clave de todo este “secreto” asunto!
En fin, pactado ya el aumento, solo quedaba el anuncio de la noticia, lo cual según la misma infidente fuente era la ocasión que el presidente García ganara algunos bonos apareciendo como el gestor de esta iniciativa para la clase trabajadora.
Antes de bajarme del vehículo me repitió lo que su fuente le remarcó “Acuérdese de mí, el sueldo mínimo será de S/.575 (o algo así)”.