jueves, 22 de mayo de 2008
Comenzó 3DMM
miércoles, 21 de mayo de 2008
miércoles, 24 de octubre de 2007
Recuperar la memoria
Solamente una vez y nada más…
De unos sesentaitantos años y de estilo prudente para conducir, el chofer disfrutaba de aquella música, pues tras cerrar conmigo el trato de la carrera, inmediatamente volvió a subir el volumen a su receptor.
De tanto en tanto, el locutor recordaba a sus radioescuchas que estaban en la sintonía del programa “La catedral del bolero”. En medio de la apacibilidad que puede provocar un bolero, este amable chofer, de frente amplia, vio una foto en el periódico que yo sostenía en mis manos y la nostalgia musical se fue por los suelos.
“¡Ese desgraciado!”, gruñó. La foto era de Julio Espinoza, el ex jefe del Seguro Integral de Salud (SIS) quien se entregó a la justicia, en medio de investigaciones y denuncias de sobrevaloración en las compras de alimentos para los damnificados del terremoto de Pisco.
Apenas empezó su retahíla de improperios, nada “bolerísticos”, contra el ex funcionario agregó “Igual que el otro”. Intuyendo de a quién se refería busqué la correspondiente página en el periódico y le pregunté “¿Este?”. “Sí –respondió- ese otro desgraciado”.
Esta vez se trataba de Paul Asurza, el empleado del INEI que arguye sufrir de lagunas mentales, que ocasionaron que olvidara pagar a los censadores a su cargo, los 11 mil soles correspondientes. Las noticias ya habían dado cuenta días atrás de que en represalia los censadores quemaron las actas del censo.
Una vez nada más se entrega el alma
con la dulce y total renunciación…
…continuaba Javier Solis, mientras que el ahora airado taxista repetía: “Pobres muchachos.”, “¡Qué son diez soles que van a recibir!”. Se lamentaba por los afectados del supuesto olvido del funcionario y también de que ahora el censo, del domingo pasado, tendrá menos información para cumplir su propósito, por las actas quemadas.
“Si lo tuviera en frente… ahhgg” – dijo apretando los dientes y cerrando el puño bruscamente. Lo quedé mirando expectante para que definiera cómo encausaría su furia contra el olvidadizo Asurza. “Lo mandaría a la cárcel”, precisó.
Un bolero después, el justiciero chofer ya estaba más calmado. Ya había empezado la tanda comercial de “La catedral del bolero” la cual nos resultó jocosa, pues una locutora anunciaba más o menos algo así: “¿Señor, señora, no sabe dónde deja las llaves? ¿Se le olvidan las cosas?” y continuó con otros ejemplos de olvidos antes de animar a sus radioyentes a conocer la solución a la pérdida de la memoria sintonizando su programa sobre medicina natural. No recuerdo el nombre del programa promocionado pero calculo que basta una llamada a la radio de “La catedral del bolero”, para que quien esté interesado obtenga la información.
La risa no se hizo esperar junto con el comentario irónico del taxista de que “el desgraciado ese debería sintonizar el programa”.
sábado, 20 de octubre de 2007
Financieras de la confianza. 2da parte
Me contó que ahora solo debía cinco cuotas de la junta en la que se embarcó para pagar el préstamo para comprar su auto, el mismo en el que viajé la vez pasada y el mismo de esta carrera.
También relató que su hermano decidió retirar el dinero de la junta por lo que ganó el remate respectivo con el 8% de interés.
Sintiéndome casi en una de mis entrevistas de trabajo, le pregunte que cuando termine de pagar este préstamo, cuál sería su siguiente proyecto financiero. Sin dudar contestó que ya está planeando adquirir otro vehículo para que lo “taxee” un chofer. Esta vez el proyecto será más ambicioso y será un carro “seminuevo”.
Tras las preguntas necesarias para la aclaración respectiva estas serían las categorías de los vehículos de segunda mano:
- Usado (con más de 5 años de antigüedad)
- Seminuevo (con menos menos de 5 de antigüedad)
Un carro “seminuevo” bordea los US$9.000, pero con los intereses te sale por US$13.000, me dijo. Para esta nueva aventura ya realizó las averiguaciones necesarias en la asociación “Mano de Dios”, entidad que presta servicios diversos a los taxistas afiliados, entre estas prestaciones se encuentra el financiamiento de automóviles.
Después de inscribirse se pagan US$25 semanales, mientras no se obtiene el vehículo. Al tenerlo, se pasa a pagar US$75 semanales. Uno puede solicitar un auto, una station wagon o una 4 x 4, inclusive hasta se puede pedir dinero en efectivo (hasta US$ 7.000 según tenía entendido el muchacho).
Este joven padre de familia, pedirá una station wagon, pero a pesar de que será mas nueva, el se quedará trabajando con su auto viejito, pues prefiere este modelo. Quedé intrigado con la razón de su preferencia. Reveló que aparte del gusto por la apariencia del automóvil sobre la figura de la camioneta, lo hacía para no efectuar carreras en las que tuviera que cargar bultos en la maletera. Interesante postura de este emprendedor, quien no ve la falta de maletera como una limitación, sino como una comodidad para él mismo.
Mejor que el fútbol peruano, Discovery Channel
Apasionado por el balompié, el taxista, cercano a las cinco décadas, encontró el origen del nuestro lamentable fútbol nacional en la FPF y en el cambio de esquema de las ligas. Recordó que en sus tiempos mozos, cada barrio tenía una escuadra, inscrita en la liga, de tercera categoría, de su respectivo distrito. Se realizaban campeonatos y el camino hacia la primera división era mucho más extenso que hoy en día. Por eso, argumentó, había mayor competencia y por ende el fútbol era mejor.
Pero también reconoció que muchas escuelas de fútbol hoy en día toman el asunto con una visión más profesional, pues en tiempos de la adolescencia de este señor, todo era más que nada por amor al deporte. La carrera de taxi le dio tiempo para enumerar más de una decena de clubes de Breña, su barrio cuando niño. También recordó con nostalgia la anécdota de cuando su equipo quedó descalificado en el campeonato más importante de barrios, al cambiar súbitamente -los organizadores- los días de juego a los domingos.
A la sazón de los 15 o 16 años que tenían los jugadores de su equipo, tal decisión no podía ser más terrible, pues solían salir de juerga los sábados por la noche, bien enternados, “porque a las fiestas se iba en terno”, acotó con añoranza, y agregó además salían ya equipados con el maletín de deporte en la mano, para el juego del siguiente día, pues pasaban directamente de la diversión a la competencia.
Obviamente, el domingo por la mañana en la cancha los contrincantes parecían pasar por su costado a la velocidad de la luz, sin darles tiempo siquiera a despegar el pie del suelo.
También le quedó tiempo para comentarme de uno de sus grandes compañeros, el mejor jugador de este equipo de barrio, quien se perfilaba como un astro del fútbol. Sin embargo, siendo aún menor de edad, los padres del brillante compañero decidieron romper un jugoso cheque de un club local que pretendía ficharlo, pues le dieron prioridad a que tuviera una carrera universitaria. Agregó que su amigo hubiera llegado a ser uno de los mejores cracks del fútbol peruano, ya que tenía los dotes para ello. Hoy es un exitoso abogado, dijo.
Con tanta afición en sus venas, su pasión por la expectación del fútbol no podía ser menor que su desesperación cuando la escuadra peruana iba perdiendo frente a Chile, el pasado miércoles. “Yo reniego cuando vamos perdiendo”, confesó, y dijo que su familia y amigos le aconsejan que no lo haga, pues tendrá muchos malos ratos viendo jugar al equipo peruano. Me contó que hasta su pequeña hija de cuatro años le aconsejó que para que no sufriera, mejor no viera el partido, diciéndole: “Papá, mejor pon Discovery Channel”.
Fama, dinero y derrota 2-0
El miércoles 17 de octubre, antes del partido contra Chile, el taxista me preguntó mi pronóstico del resultado. No estoy acostumbrado a realizar este tipo de predicciones, así que un breve análisis de empatado partido anterior, de la situación del fútbol en las últimas 6 eliminatorias mundialistas y del manejo de este deporte a nivel país, me llevaron a decirle que perderíamos uno a cero.
No me dijo nada al respecto, ni tampoco reveló sus predicciones, pero pasó recordar mejores tiempos de antaño en el fútbol peruano, para concluir explicando por qué nuestros seleccionados, que brillan en el fútbol mundial, se opacan al vestir la blanquiroja.
Para este taxista, que superaba el medio siglo de edad, la razón del pobre desempeño es que juegan sin motivación patriótica. La mayor motivación de estos jugadores es el dinero y la fama y ambos elementos ya los tienen en sus respectivos clubes del extranjero, explicó el conductor. Detalló que bajo estas condiciones no tienen razón entregar todo en la cancha, pues se arriesgarían a lesionarse y eso sí atentaría contra sus bolsillos y por ende a su fama en el extranjero. El incentivo económico que les da el Gobierno si ganamos “es un sencillo”, para ellos, agregó el conductor.
Quienes se sacan la mugre en la cancha son solo los desconocidos que aún deben demostrarle a la tribuna de reclutadores de clubes internacionales, que son buenos, en opinión del taxista. Anotó que hay honrosas excepciones, como Paolo Guerrero, quienes realmente sudan la camiseta por el Perú.
Y sobre la influencia negativa de la controvertida administración de la Federación Peruana de Fútbol, opinó que no tiene nada que ver con el desempeño deportivo. Dijo que definitivamente en la FPF se ocultan malos manejos que enriquecen muchas personas, pero que al final no tiene nada que ver en la forma como se desenvuelve en la cancha un jugador.
Nunca me dijo su pronóstico, pero creo que era más acertado que el mío, pues al momento de bajar me dijo: “Ojalá tengas razón y solo sea uno a cero”.
